Una instalación domótica transforma una casa o edificio, en un espacio que se adapta a las necesidades particulares y vitales de sus usuarios. La domótica permite la adaptación de la instalación a la realidad, permite dar respuesta en clave de atención a las personas. El espacio es confortable, seguro y facilita una comunicación bidireccional entre usuario y la casa y entre el usuario y el exterior.

Aún que la atención personal puede aplicarse a todas las edades, es evidente que gana sentido cuando pensamos en bebes, niños, gente mayor y personas discapacitadas.

Aprovechando los elementos domóticos generalistas, ofrecemos soluciones específicas para la atención personal. Para necesidades muy concretas y particulares es posible integrar módulos domóticos especializados para solucionar cualquier requerimiento.

Por atención personal entendemos disponer de una casa o edificio con condiciones de temperatura e iluminación adecuadas. También garantizar un uso seguro de la vivienda o edificio, la calidad del aire, minimizar los riesgos personales ante una alarma técnica por fuego, humo, inundación, gas, etc. Garantiza plenamente la comunicación entre persona y edificio y viceversa. Ante patrones de comportamiento extraños, la casa domótica toma las medidas oportunas de verificación, control, actuación y aviso interior y exterior.

Evitar que los bebes se despierten por la acción del timbre o portero automático de la casa.

Avisar cuando un anciano está demasiado tiempo en el baño, cuando no se levanta a la hora habitual o en caso de caída, que pueda dar la señal de aviso con el máximo de elementos disponibles.

Permitir la interacción con la vivienda con la voz para personas ciegas, mediante señales lumínicas y sistemas de texto para personas sordas o mediante mecanismos adaptados para personas discapacitadas físicas.