
El ahorro energético es el principal argumento de la domótico para el sector terciario y uno de los principales para el sector residencial y socio-sanitario.
Con unos recursos energéticos limitados y cada vez mas caros es imprescindible un control automatizado para asegurar un consumo energético mínimo para conseguir los niveles de confort necesarios.
¿Cuántas veces la calefacción o una estufa eléctrica ha quedado en marcha y nadie ha estado en la casa durante horas? ¿Cuántas veces han quedado luces encendidas inútilmente durante horas? ¿Cuántas veces alguien manipuló el termostato a 25ºC y se quedo así? Los descuidos o una incorrecta utilización provocan un consumo extra totalmente inútil y que resulta carísimo a final de mes.

El control domótico de la iluminación y climatización supone la gestión del 70% del consumo energético. Podemos asegurar que ninguna luz estará encendida inútilmente, se aprovechará al máximo la luz solar, la climatización funcionará en modo confort solo en las zonas que habitemos y no funcionará con ventanas abiertas.
Monitorizando el consumo energético es posible conocer cuánto cuesta cada acción o decisión que tomemos, para afianzarla o reconsiderarla.
La domótica puede ayudar a ahorrar entre un 15% y un 45% de la factura de consumo energético de hogares y negocios.